La educación jurídica en México enfrenta importantes desafíos pedagógicos y formativos. Aunque en las últimas décadas se han impulsado prácticas educativas encaminadas a superar el paradigma iuspositivista e incorporar enfoques interdisciplinarios y críticos en los planes de estudio, estos avances tienen limitaciones estructurales. El objetivo a través de este artículo es identificar las carencias derivadas de la enseñanza jurídica tradicional y demostrar la pertinencia de la interdisciplina como un campo vigente en la academia jurídica mexicana. En particular, se analiza la incorporación de la asignatura Derecho y Literatura como expresión de esta mejora y se destaca su contribución al fortalecimiento y diversificación curricular en la UNAM. Asimismo, se examinan los alcances y desafíos que acompañan su implementación, particularmente por lo que respecta a la escasa apertura al feminismo académico como campo emergente de los estudios interdisciplinares y su limitada producción metodológica y epistemológica.