El sistema financiero desempeña un papel fundamental en la economía y la sociedad al asignar capital al sector productivo y permitir que individuos y empresas administren sus recursos financieros. Para ello, ofrece una amplia gama de productos y servicios financieros, entre los que se incluyen: (i) productos de crédito que financian la adquisición y producción de bienes y servicios; (ii) servicios de pago que facilitan la circulación de fondos en la economía; y (iii) productos de inversión adaptados a diversos perfiles de riesgo. En consecuencia, el sistema financiero suele considerarse la columna vertebral de cualquier economía y, por lo tanto, está sujeto a una amplia regulación y a una rigurosa supervisión pública. Entre los principales objetivos políticos se encuentran la preservación de la estabilidad y la solidez financiera, la protección de inversores y consumidores, y la promoción de la competencia y la innovación. Diversas jurisdicciones en todo el mundo han desarrollado mecanismos y herramientas regulatorias específicas para alcanzar estos objetivos.