post(s) 8: Voces vivas de cosas inertes

2021-09-16

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Para la octava edición de post(s), recibiremos ensayos académicos que analicen las problemáticas planteadas por Adriana Salazar, editora invitada. Manteniendo nuestro interés por las formas de escritura creativa, invitamos también a presentar ensayos visuales y escrituras performativas que presenten modos experimentales y creativos de comprender la producción de conocimiento. La convocatoria estará abierta hasta el 15 de marzo del 2022. Todas las propuestas se recibirán a través de la plataforma OJS. Para más detalles sobre el proceso de publicación, ir a la sección de Información.

Voces vivas de cosas inertes

El próximo número de la revista post(s) invita a desestabilizar la división ontológica entre lo vivo y lo inerte. Dicha división comprende a lo vivo como lo que autónomamente prospera y se reproduce, mientras define a lo inerte como aquello carente de agencia, estéril, baldío y por lo tanto dispuesto a la voluntad de expansión de lo viviente. Gracias a esta separación se sostienen modos hegemónicos de conocer, ocupar y extraer este planeta que habitamos, y por lo tanto pensarla y desarmarla es un asunto de urgencia. Queremos, para esto, partir de la articulación entre saberes que convergen en el vórtice de las prácticas artísticas y algunas preocupaciones que han venido gestándose desde el pensamiento naturocultural (Puig de la Bellacasa 2017, 141), el cual se origina en un cruce de saberes de varios campos de las humanidades, las ciencias sociales y algunas prácticas de vida: la afirmación de mundos diversos que producen desde sí múltiples órdenes, múltiples naturalezas y múltiples epistemologías. Dentro de este ámbito, se han producido herramientas teóricas diversas que han ayudado a revelar cómo esta y otras divisiones fracturan los mundos de modos concretos. La palabra geontopoder (Povinelli, 2016), por ejemplo, nos es particularmente útil: según este concepto, las cosas nombradas como “vivas” se afianzan en un régimen económico de reproducción que las habilita para fracturar lo inerte. Las rocas (geos), y con estas un espectro amplio de cosas atrapadas en el lado inerte de la división, devienen en consecuencia recurso o materia disponible y así, una multitud de entidades sintientes y parlantes queda sistemáticamente percibida como muda.

Siguiendo esta lógica queremos indagar sobre este mutismo, al observar cómo el geontopoder genera silencios de diversos tipos. Silencia por ejemplo la voz de los pueblos originarios en territorios ocupados, al considerar ausente la humanidad en sus cuerpos. Silencia a los ríos para con ello tomar el control de sus cauces. Silencia la voz de los minerales para extraerlos desde las entrañas de la tierra. Silencia la voz de los árboles al ver en ellos materias maderables y silencia todo aquello que no corresponda con las estrechas definiciones de “vida” que sirvan a la producción de capital. Incluso en contextos metropolitanos en los cuales el régimen de lo vivo —entendido como reproducción— gobierna de modo aparentemente unánime sobre lo inerte, hay voces silenciadas por este tipo de palabras divisoras: colonias, parcelas, chinampas y otros entramados de comunidades interespecies en las cuales resiste cierto tipo de vitalidad.

De acuerdo con lo anterior nos preguntamos: ¿cómo podríamos escuchar de nuevo a las voces silenciadas de lo inerte? ¿Qué voces ocupan actualmente nuestra escucha? A su llegada, las Primeras Naciones de los actuales territorios norteamericanos se plantearon la pregunta por el estatuto ontológico de los nuevos ocupantes, al oír los extraños sonidos metálicos que emitían sus aparatos fonatorios: “¿estos recién llegados (europeos) son personas? (Morrison 2013, 38). Al devolver esta pregunta sobre quienes solemos emitirla —¿somos realmente personas, por ejemplo, quienes hemos heredado tradiciones epistémicas coloniales?—, esta convocatoria puede adquirir nuevas resonancias y posibles espacios de apertura. Junto con los pueblos arriba mencionados, quisiéramos ahondar en los pliegues problemáticos de las voces “humanas”: el “ser persona”, por ejemplo, podría aquí repensarse como una definición situada que se funda sobre relaciones de conversación y acciones recíprocas entre entidades, mundos y naturalezas, y no sobre divisiones conceptuales y sus consecuentes violencias (Krenak 2020, Kopenawa 2018, Rivera Cusicanqui 2016). De acuerdo con esto, las rocas (geos) podrían estar murmurando algo que necesita ser escuchado.

En consonancia con estas y otras provocaciones aún no vislumbradas en esta convocatoria, para este número de post(s) hacemos un llamado a quienes las “cosas inertes” les hablan. Deseamos recibir contribuciones de quienes, desde sus propias prácticas de vida o investigación, son explícitamente interpelades por aquello que María Puig de la Bellacasa llama los mundos más-que-humanos (2017, 13): aquellos mundos descentrados del régimen capitalocéntrico que instaura e insiste en las divisiones entre naturaleza y cultura, entre humanidad y no humanidad, entre vida y no vida. Quisiéramos abrir espacio a quienes, a través de formas diversas de imaginación política, vislumbran otros mundos en los cuales sea posible darle voz a aquello que se cree inerte y sin agencia. Contemplamos igualmente otras maneras experimentales e inusitadas de aproximarse a este campo de problemas desde las potencias poéticas del texto, el sonido, la imagen y sus distintos entrecruces. Buscamos acercamientos que provengan de diferentes espacios territorializados cuya materialidad susurre, cante o grite de un modo particular. Invocamos las voces de selvas, llanos, bosques, desiertos, cerros, ríos, lagos, manantiales, minerales, plantas, animales, ciudades, artefactos y todo aquello que desde sus propios rasgos, tensiones o fuerzas proponga alternativas a las voces humanas hegemónicas.

Hacemos un llamado a sentir y pensar estos y otros asuntos afines: experiencias de escucha profunda, fabulaciones especulativas, biografías de objetos, relaciones entre ontologías y modos de conocer, diversidades lingüísticas, pensamiento naturocultural, ontología política, ecología política, agroecología y otros estallidos de vida en territorios fracturados por alguna forma de geontopoder.

Con esto, abrimos la revista como un espacio para retar las divisiones que se han instaurado para nombrar, conocer, gobernar, extraer, capitalizar, despojar y aniquilar a las cosas “inanimadas” en su aparente ausencia de voz. Asimismo, proponemos un diálogo entre epistemologías, ontologías y contextos para los cuales el llamado de ciertas entidades vivientes, insistentemente silenciadas, se entiende como una cuestión de supervivencia tanto local como planetaria.

Bibliografía:

Kopenawa Yanomami, Davi. 2019. “Piedras eléctricas”, en B. Santos, Curación como tecnología, Bogotá: Instituto Distrital de las Artes Idartes, pp. 44-52.

Krenak, Ailton. 2020. O amanhã não está à venda, São Paulo: Companhia das letras.

Morrison, Kenneth. 2013. "Animism and a proposal for a post-Cartesian anthropology", en The Handbook of Contemporary Animism Routledge, editado por Graham Harvey, octubre 31, pp. 38-52, en https://www.routledgehandbooks.com/doi/10.4324/9781315728964.ch3. Consultado el 4 de abril de 2021.

Povinelli, Elizabeth A. 2016. “The Three Figures of Geontology”, en Geontologies: a Requiem to Late Liberalism, Durham: Duke University Press, pp. 2-29.

Puig de la Bellacasa, María. 2015. Matters of Care: speculative ethics in more than human worlds. Minneapolis: University of Minnesota Press.

Rivera Cusicanqui, Silvia. 2018. Un mundo ch'ixi es posible. Ensayos desde un presente en crisis. Buenos Aires, Tinta Limón.

Adriana Salazar es una artista, investigadora y docente colombiana, radicada actualmente en la Ciudad de México. Sus proyectos se sitúan en territorios donde lo vivo y lo inanimado se redefinen, abordándolos desde la articulación entre diversos saberes y prácticas. Concebidos como investigaciones abiertas y de largo aliento, estos parten de la apropiación de ciertas tradiciones epistémicas, para darles la vuelta y abrir un lugar a procesos colaborativos, experimentos museológicos, escrituras experimentales, foros de discusión, espacios pedagógicos, entre otros procesos de construcción de otros tipos de conocimiento. Desde 2015, sus procesos de investigación se han centrado en las transformaciones y movimientos de resistencia (tanto humanos como no humanos) propios de la región del lago de Texcoco, así como en las crisis hídricas de la zona metropolitana de la Ciudad de México. Adriana es Licenciada en Artes Plásticas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, Maestra en Filosofía de la Universidad Javeriana de la misma ciudad y Doctora en Arte y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es docente del programa de Artes Visuales de la Universidad Javeriana de Bogotá, tallerista y asesora de proyectos culturales. También escribe textos, libros y artículos para publicaciones artísticas, académicas y de divulgación.