Francia, al igual que otros países, enfrenta la creciente amenaza de escasez del agua mientras el cambio climático se intensifica. Aunque los recursos desplegados para hacer frente a este riesgo son muchos y variados, aún hay lugar para mejorar. Este escenario pone de manifiesto la brecha entre la ejecución práctica de la adaptación del clima, que ahora es más vital que nunca.