“Ciencia al Rescate”: descubre el científico que hay en ti

Introducción

En el Boletín anual de educación superior, ciencia, tecnología e innovación, presentado por la Senescyt en agosto de 2020 [1], se puede ver que entre 2017 y 2018 hubo un decremento de ingresos a carreras de ciencias naturales, matemáticas y estadística; en el caso de ingenierías, el número se mantuvo, y, finalmente, en áreas como administración, las matrículas se triplicaron en solo un año. Esto evidencia un desinterés por parte de los jóvenes hacia el estudio de las ciencias. Buena parte de esta falta de interés va de la mano con el miedo infundado que producen las ciencias a edades tempranas, sin embargo, la educación tradicional también juega un rol importante en este aspecto. Aptitudes como la creatividad y la curiosidad han perdido su valor en la educación tradicional. Elizabeth Gilbert, en su libro Big Magic: Creative Living Beyond Fear [2], menciona que la curiosidad es la clave para una vida creativa e interesante. La curiosidad conlleva a la creatividad y esta, a su vez, permite desarrollar nuevas ideas, habilidades y formas de solucionar un problema. Adicionalmente, desde el punto de vista de sir Ken Robinson, en su TedTalk: Do Schools Kill Creativity? [3], se debe repensar la forma en la que se educa a las nuevas generaciones para dar igual valor a la creatividad y al conocimiento.

Ante esta problemática, existen estrategias educativas como la educación reflexiva (en inglés, Inquiry-Based Learning) y la educación basada en el entorno (Place-Based Learning); ambas son una alternativa a la educación tradicional. El objetivo de estas es permitir que el niño se plantee interrogantes al observar un fenómeno y busque responder sus inquietudes explorando el mundo que lo rodea. Keselman [4] define esta estrategia educativa como una educación basada en métodos y prácticas similares a la de los científicos. Lograr ese cambio en la educación tradicional es un desafío y “Ciencia al Rescate” busca ser un aporte para alcanzarlo.

“Ciencia al Rescate” es un proyecto de vinculación con la comunidad de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), vigente desde 2015. Nace con la idea de mantener o despertar la curiosidad por la ciencia en los niños y sus familias. En este contexto, realiza una serie de actividades con el fin de que los más pequeños cambien sus actitudes hacia la ciencia y la perciban de una manera dinámica, práctica y atractiva. Actualmente, el proyecto se enmarca en “Innovación tecnología y desarrollo”, según la clasificación de proyectos de vinculación de la USFQ 2019-2020.

La misión de “Ciencia al Rescate” es que los más jóvenes de casa se pregunten el porqué de los fenómenos que ocurren a su alrededor y quieran encontrar una respuesta. Un estudiante que busca respuestas estará suficientemente motivado para aprovechar al máximo las oportunidades de aprender. De este modo, “Ciencia al Rescate” se convierte en una semilla de motivación para tener pequeños ciudadanos curiosos y que siempre estén en búsqueda de explicaciones. Pretende crear condiciones formativas iniciales que propicien que, a largo plazo, algunos de ellos se tornen científicos y, como tales, aporten a encontrar soluciones a los problemas de la sociedad.

Al respecto, en 2015, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), junto a sus países miembros, estableció 17 objetivos de desarrollo sostenible, con la finalidad de “proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para 2030” [5]. “Ciencia al Rescate” se alinea con dos de esos objetivos fundamentales: el objetivo 4, Educación de Calidad, y el objetivo 5, Igualdad de Género. En el momento histórico actual, el PNUD, en su documento Covid 19 y Objetivos Mundiales, sostiene: “El 60% de los niños en el mundo no reciben una educación debido a los cierres por COVID-19, una tasa que las comunidades no han visto desde la década de 1980” [6]. “Ciencia al Rescate” se incluye en esta preocupación planteando una serie de metas enmarcadas en brindar una educación gratuita, equitativa y de calidad, tratando de lograr un acceso igualitario a todos los niveles de enseñanza. Además, el desarrollo del proyecto pretende aumentar el número de docentes calificados y que usen tecnología, en momentos en los cuales la presencialidad dejó de ser una realidad y fue necesario migrar hacia un sistema educativo virtual. De esta manera, se procura una educación inclusiva y de calidad, que se convierta en una base sólida para lograr un desarrollo continuo y sostenible en el país.

La USFQ, a través de su proyecto “Ciencia al Rescate”, muestra un rostro amigable y divertido de la ciencia, y logra un acercamiento intergeneracional entre la escuela y la universidad. Miembros de la universidad se han unido a este proyecto y constantemente tienen la oportunidad de compartir con niños y jóvenes su conocimiento, además de responder curiosas preguntas que los niños les han planteado. Se ha abierto una vía de comunicación con la comunidad científica, que permite que los niños tengan un primer encuentro con la universidad y puedan descubrir su pasión escondida por alguna de las ramas de la ciencia.

Desarrollo histórico y componentes

El proyecto nació en el verano de 2015, gracias al trabajo de un grupo de profesores y estudiantes de la universidad que decidieron llevar la ciencia al teatro. “Ciencia al Rescate” se inició con una obra llena de experimentos, titulada Los 4 elementos. En esta obra, aparecen dos personajes principales: Lula y el Dr. Ion. Lula es una inquieta niña interesada en conocer todo el trabajo que realiza su hermano, el Dr. Ion. Siempre está llena de preguntas que responden su hermano y otros miembros de la comunidad académica. Ella sueña con llegar a ser una científica, por lo que experimenta y aprende del mundo que la rodea. Por su parte, el Dr. Ion es un experto en Química, apasionado por otras ciencias como la Matemática, la Física y la Biología. Él siempre está ávido de conocimiento y aprovecha las preguntas de Lula para acudir a sus amigos y continuar aprendiendo.

Con estos personajes y una obra de teatro llena de experimentos, surgió “Ciencia al Rescate”. A partir de ese momento, se empezó a buscar más formas para divulgar ciencia a todo público, especialmente a niños. Es así como ese mismo año se editó la primera revista del proyecto y se grabó un primer video de experimentos. Ahora, “Ciencia al Rescate” cuenta con un diverso material audiovisual de libre acceso que permite llegar a más beneficiarios en menor tiempo.

Actualmente, todas las actividades se programan para un año lectivo. El material audiovisual cuenta con un calendario que se publica paulatinamente en las redes sociales del proyecto. Las presentaciones y talleres se programan con anticipación, mediante las organizaciones y empresas con las que “Ciencia al Rescate” colabora. Entre los colaboradores están los siguientes:

El proyecto se lleva a cabo gracias al apoyo de la USFQ, que ha invertido, desde su creación, recursos humanos, físicos y económicos. Además, la empresa privada cubre ciertos gastos, como impresión de revistas, materiales y viajes a escuelas; este es el caso del programa SEED-Schlumberger.

Desde sus inicios, el proyecto ha tenido una gran acogida y ha ido creciendo tanto en contenido como en número de participantes. Hasta 2020, han participado alrededor de 20 profesores y 40 estudiantes de la USFQ pertenecientes a varios colegios académicos, entre ellos, Ciencias e Ingenierías, Música, Ciencias de la Salud, Comunicación y Artes Contemporáneas.

En estos 5 años se han visto beneficiados directamente alrededor de 2,000 niños de escuelas privadas, públicas y fundaciones que han podido asistir a los eventos de “Ciencia al Rescate”. Padres de familia y profesores también han encontrado actividades lúdicas que aportan al aprendizaje de sus hijos o estudiantes.
“Ciencia al Rescate” tiene cinco componentes:

Logo Oficial de Ciencia al Rescate 

FIGURA 1. Logo Oficial de Ciencia al Rescate

Revista Ciencia al Rescate

La revista Ciencia al Rescate tiene como objetivo convertir el conocimiento en ciencias exactas y ciencias naturales en una actividad divertida y al alcance de todos. Profesores y estudiantes de la universidad año tras año aportan a la revista con artículos de divulgación científica escritos en un formato sencillo, que, gracias al diseñador gráfico del proyecto, cobran vida en ilustraciones adaptadas a la edad del público objetivo.
Cada edición tiene una temática central que se acompaña de secciones como: Tú preguntas-CAR responde, Humor CAR, Los 3 más y actividades para aprender jugando.

Hasta el momento, se han publicado cinco ediciones de la revista:

La revista se difunde en formatos físico y digital. La edición impresa se entrega en todos los eventos públicos del proyecto, mientras que la digital se envía por correo electrónico a un promedio de 120 profesores y se difunde en las redes sociales de CAR.

Portada de la primera edición

FIGURA 2. Portada de la primera edición

Portada de la segunda edición

FIGURA 3. Portada de la segunda edición